ERRAR DE DIOS (ESPAÑOL)

Errare humanum est, perdonare divinum, perseverare autem diabolicum

ERRAR DE DIOS es una puesta en escena errorista(1). Una instalación participativa que se presenta por primera vez en la 31 Bienal de San Pablo y se compone de diversos recursos visuales, sonoros, teatrales y literarios. La obra está inspirada en Palabras Ajenas. Conversaciones de dios con algunos hombres y de algunos hombres con algunos hombres y con dios,(2) un collage literario creado en 1967 por el artista León Ferrari (1920 -2013). En su texto, Ferrari construye un guion conformado por collages de noticias, textos bíblicos y literarios, una serie de diálogos imaginarios entre distintos personajes. En el prólogo del libro, el artista describía la obra como una pieza teatral, entregando una serie de indicaciones para un posible director y una posible representación.

ERRAR DE DIOS juega con algunas de las indicaciones de la estructura planteada por León para readaptarla, actualizarla y reescribirla creando una nueva pieza.

Error como sustantivo. Errar como verbo:

LOS GUIONES que conforman ERRAR DE DIOS son conversaciones creadas a partir de textos reales e imaginarios, noticias, citas y comentarios. Las palabras que aquí presentamos son solo un punto de partida para una obra abierta: la dramaturgia de ésta puesta en escena se genera a partir de la participación del público, son ellos quien mediante sus propias palabras reescriben la pieza infinitamente transformándose en protagonistas.

ERRAR. La forma de recorrer la instalación dependerá siempre del propio errar. Ingresemos a través del estrecho pasaje donde se encuentran algunas de las divinas obras del blasfemo artista. Collages realizados sobre ediciones de L’Osservatore Romano, órgano oficial del Vaticano. Las imágenes de aquel laboratorio de tortura universal se entrecruzaran con deidades más o menos conocidas. El recorrido infernal continúa entre otras de sus obras, ensambles de juguetes, muñecos, cráneos y huesos junto a santos, vírgenes y otros objetos de culto, nos interpelan sobre el rol de la civilización occidental y cristiana en las guerras y tragedias contemporáneas. Hay también algunos documentos que nos sitúan en el tema central de las obras de Ferrari que está siempre relacionado a la idea del infierno como lugar de tortura eterna, al cual se condena a la humanidad toda.

Luego de esta breve visita al agnóstico santuario cruzamos ahora el telón que divide la sala y nos conduce a otro escenario: un templo-mundo circular diseñado para el juego social de representaciones; es hora de errar nuevamente. Al levantar un poco la vista podemos observar un panorama que recorre todo el espacio en altura. Como la liturgia que narran los frescos en las catedrales, esta panorámica nos muestra la circularidad de una historia que se repite. Paisajes y personajes que se funden y se transforman en una única escena de la explotación del planeta.

Caminemos unos pasos más para adentramos en el escenario.

En el centro de la escena hay dos tribunas enfrentadas que son espejo de un mundo en permanente conflicto. Sobre las tribunas hay unos teléfonos: han sido recolectados de los basurales de la Bolsa de Comercio durante la crisis financiera global del 2008. Los teléfonos suenan y resuenan, hay una llamada urgente que atender. Al levantar uno de los aparatos, se escucha la voz del Director que nos invita a actuar, repetir o inventar. Aceptar con sumisión o desobedecer radicalmente.

Suenan las campanas de Wall Street que anuncian una nueva crisis. Los brokers entran al ring y comienza otra guerra donde el 1% y el 99% se enfrentan. Allí se define el futuro del mundo. Como un partido de fútbol de todos contra todos, la batalla por sobrevivir continúa día a día. En las oficinas del trabajo, en las calles y las instituciones, bajo tierra antes de subir al metro o en el cielo cubierto de cables.

Nuevamente hay una llamada. Levantamos otro teléfono, y secretamente una voz nos lee fragmentos del libreto, como el que aparece a continuación:

Bienvenidos al infierno. He aquí el único protagonista: el gran Dios Capital. Fuerza abstracta que se materializa y se adueña de la vida para sembrar tinieblas en la tierra. Dios Económico lleno de ambición, eres capaz de destruir países y naciones, culturas y pueblos; de modificar genéticamente la naturaleza hasta convertir las selvas en desiertos, socavar los mares y perforar montañas hasta extraer el último fragmento mineral. Para dejarnos ante la nada; una humanidad despojada de todo.
Dios Mercado que nos obligas a competir hasta la muerte para salvarte. Dios Dinero que pones precio todas las cosas, la vida y la muerte. Dios Patrón, que nos explotas día a día y nos obligas a vender nuestro único recurso no renovable: el tiempo. Dios Financiero que especulas con nuestra existencia embargando el futuro de sociedades enteras. Dios Político que nos engañas cada cuatro años y nos haces vivir ilusionados en dictaduras democráticas. Dios Google que nos espías, analizas nuestros deseos, nuestra ideología y comportamiento. Endemoniado Dios Capital eres la tiranía iracunda, única creencia que aún se sostiene, mientras casi ya no creemos en ti. Oh, Dios Capital, anuncia tu fin de una vez por todas y líbranos de este infierno económico…

Esta es la historia de la humanidad y su divina capacidad de errar. Es la historia del infierno en el mundo, tan real como imaginario y esta tragedia contemporánea que nos toca vivir. Errar de Dios es huir del infierno de las creencias, una vía de escape al castigo eterno del capitalismo. Errar juntos en una fuga colectiva del sistema de representaciones. Errar de Dios es un juego, una provocación errorista para imaginar otros mundos y hablar de cosas que no existen.


(1) “Errorismo: práctica, filosofía que fundamenta su acción en el error. Erroristas: multitudes, sujetos o grupos que practican el errorismo.” La Internacional Errorista es un movimiento fundado en 2005.
(2) Desde su publicación se realizaron solo dos adaptaciones de la pieza: en 1968 el artista Leopoldo Maler realizó una puesta en escena en el London Arts Laboratory bajo el título de “Listen Here Now: A News Concert for Four Voices and a Soft Drum”. Luego, en 1972 el director de teatro Pedro Asquini realizó una nueva puesta de la pieza bajo el título “Operación Pacem in Terris” en una sala de Buenos Aires utilizando algunas obras de Ferrari como parte de la escenografía.


 

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